Museo Nacional de la Independencia de México. (Proyecto presentado en el 2006)

ANTECEDENTES: La ciudad de Morelia Michoacán jugó un rol preponderante en el marco de los acontecimientos que llevaron al país a lograr su independencia de España. Morelia, la antigua Valladolid, vio nacer entre otros a José María Morelos y Pavón, Agustín de Iturbide y Josefa Ortiz de Domínguez. En Morelia se gestaron los primeros planes de la insurgencia nacional entre las élites educadas. En Morelia vivió igualmente Miguel Hidalgo y Costilla siendo rector del Colegio de San Nicolás. En Morelia se sucedieron hechos y batallas importantes entre los años de 1808 y 1821. La ciudad de Morelia tiene actualmente una marcada vocación como destino turístico-cultural de mexicanos y de extranjeros.   LAS VOCES DE LA EPOCA DE LA INDEPENDENCIA. Apenas conocida en México la noticia del levantamiento del cura Hidalgo en su curato de Dolores, el virrey Francisco Xavier Venegas se dio prisa a organizar la expedición militar que partiría rumbo al Bajío a reprimir la revuelta. Además de elegirse al brigadier Félix María Calleja para que pasase de San Luis Potosí a Guanajuato, poco después se designó al también brigadier José de la Cruz para pasar a Valladolid de Michoacán a encabezar su defensa. De la Cruz llegó a la capital michoacana cuando ya las tropas de Hidalgo habían pasado por ella tanto en su marcha hacia la ciudad de México como en su retirada rumbo a Guadalajara. De un carácter intolerante, dominante y poco político, De la Cruz tuvo roces inmediatamente con el alto clero michoacano residente en la ciudad y con parte de las familias vallisoletanas poderosas, acostumbrados ambos grupos a llevar las riendas del poder. Fue precisamente aquel estado de desavenencias con buena parte de los grupos de poder de la capital michoacana lo que llevó a dicho jefe militar a emprender una detenida investigación sobre la conducta pública y privada de muchos vallisoletanos, hacerse de informes sobre sus orígenes familiares, sobre sus lecturas, sobre su formación, etc. Y lo que encontró De la Cruz fue que, a decir de él, Valladolid de Michoacán era la matriz desde donde habían nacido las ideas independentistas, y su clero, el principal promotor de los “graves males que ahora aquejan a este reino”. Exagerando las cosas, y víctima de un estado de neurosis, aquel comandante de las armas realistas señaló que “todos los habitantes de Valladolid, empezando por el alto clero, son insurgentes”. Poco después, tanto el virrey Venegas como el que le sucedió en la silla, Félix María Calleja, opinaban cosas parecidas: era la ciudad de Valladolid de Michoacán el teatro en el cual se habían desarrollado las ideas y los proyectos que ahora tenían agitada políticamente a la mayoría de la población. Es más, sus pobladores mismos, y no solamente los grupos poderosos de ella, eran infidentes, contrarios a la monarquía española y ciegos seguidores del cura Hidalgo, al cual veían como el oráculo.   LAS INSTITUCIONES. Más, ¿de dónde provenían esas opiniones? En primer lugar hay que señalar que algo que percibieron muy pronto los jefes militares contrainsurgentes fue que gran parte del clero michoacano tenía qué ver con la insurgencia, y la enorme mayoría de ellos se había formado en los dos planteles educativos seglares con que contaba la ciudad: el Colegio de San Nicolás y el Seminario Tridentino. Ahí, a decir de muchos, se habían enseñado las doctrinas “sanguinarias” del regicidio, las obras de contractualistas como el jesuita Francisco Suárez, Hugo Grocio, etc. Era, pues, un hervidero de ideas revolucionarias más que planteles para la formación del clero. En pocas palabras los dos planteles educativos más importantes del obispado, ubicados en la capital episcopal, estaban convertidos en semilleros de insurgentes. Y ahí estaban dos ejemplos incuestionables: Miguel Hidalgo había sido alumno, catedrático, vicerrector, tesorero y rector del Colegio de San Nicolás; es decir, la mayor parte de su vida la había pasado en la capital michoacana, y cuando vivió fuera de ella, regresaba con frecuencia, bien, a visitar a sus amigos o a gestionar asuntos ante la mitra. Por su parte, José María Morelos, nacido en esta ciudad, realizó sus estudios en ambos planteles: En San Nicolás estudió la gramática latina, y en el Seminario Tridentino la filosofía y la teología, hasta ordenarse sacerdote. Por lo demás, el Colegio de San Nicolás se encontraba bajo el vicepatronazgo del cabildo eclesiástico desde la muerte de don Vasco de Quiroga, y ese grupo de prebendados se había mostrado muy condescendiente con las ideas y libros impregnados de doctrinas que cuestionaban abierta o sesgadamente el orden monárquico. Mientras que el Seminario Tridentino se encontraba bajo el patronato del obispo en turno, pero, como durante mucho tiempo el Obispo Fray Antonio de San Miguel se desentendió de ese plantel, quienes habían llevado el gobierno verdaderamente allí, habían sido hombres de su cabildo, adictos a las causas insurgentes. Estos hombres actuaron a sus anchas durante la sede vacante de 1804-1810, colocando en ambos planteles a catedráticos subversivos y permitiendo las lecturas prohibidas entre los alumnos, se decía.   LAS FAMILIAS. Por si fuera poco, en la ciudad se encontraban establecidas algunas familias importantes que contaban en su seno con algunos que formaron parte de los conspiradores de 1809, pero también con algunos insurgentes y contrainsurgentes de la época de la lucha independentista. Ese era el caso de la Familia García de Obeso, a la cual pertenecía el capitán José María García de Obeso; la familia Michelena, de la cual eran miembros el teniente Mariano Michelena y el licenciado Nicolás; la familia Ruiz de Chávez; los Soto y Saldaña, a la cual pertenecía el licenciado José Antonio Soto y Saldaña; los Ugarte, familia de Benigno Antonio Ugarte, y otras. Todos ellos, vinculados a través de las tertulias literarias que dieron origen a la conspiración de 1809, pero también a través de la red de otras reuniones que se celebraban en San Miguel el Grande y en Querétaro. Pero si hablamos del movimiento insurgente de 1810 también hay mucha materia para tratar en este renglón social. Podemos enumerar a la familia García de Carrasquedo, a los Lavarrieta, a los Mier, a los Uraga, a los Valdovinos y a los Iturbide, entre las de mayor prosapia a manera de ejemplo.   LOS PERSONAJES. Líneas Arriba quedan consignados los nombres de varios personajes que tuvieron qué ver con el movimiento insurgente y que residieron en la ciudad de Valladolid de Michoacán. Sin embargo, a los Hidalgo, Morelos, García de Obeso, Michelena, Ruiz de Chávez y Soto Saldaña, hay que agregar los de otros que, aunque no originarios de la ciudad, tuvieron en ella su segunda patria y el escenario para el despliegue de su actuación insurgente o contrainsurgente. Podemos citar los nombres de Manuel Abad y Queipo, Manuel de la Bárcena, Mariano Escandón y Llera, Agustín de Ledos, Francisco de Borja Romero y Santa María, fray Vicente de Santa María, Juan Martín García de Carrasquedo, José Juan de Michelena y otros.   LOS SUCESOS. En el renglón de los sucesos también la ciudad de Morelia ocupa un lugar importante en la historia de la guerra insurgente. Como ya quedó dicho, fue en esta ciudad en la cual se celebraron diferentes tertulias literarias que concluyeron en las conspiraciones de 1809. Asimismo, y ya iniciado el movimiento insurgente, en ella tuvo lugar el primer nombramiento de un funcionario a nombre de Miguel Hidalgo en su carácter de “Generalísimo”, en la persona de José María Anzorena como intendente. Fue durante el breve período de este personaje que se dieron las matanzas de españoles que se encontraban prisioneros en diferentes puntos de la ciudad desde la entrada y ocupación de la misma por las hordas de Hidalgo. Durante aquella misma ocupación insurgente de la capital michoacana, se dieron los saqueos y destrucción parcial de algunas casas de peninsulares, como por ejemplo, la del tesorero de la catedral, Manuel de la Bárcena. Y por ese mismo tiempo se dio, en esta misma ciudad, el primer bando en la Nueva España aboliendo la esclavitud y las castas, por parte de Miguel Hidalgo. Más tarde, se dieron los infructuosos intentos de José María Morelos por tomar la ciudad ya ocupada por fuerzas realistas; y las sucesivas derrotas que este jefe insurgente sufrió en tales intentos a finales de 1813 determinaron de manera importante el rumbo de la lucha independentista. Por último, y ya en la etapa del movimiento trigarante, la primer ciudad en jurar la independencia de México fue la ciudad de Valladolid de Michoacán el veintidós de mayo de 1821 luego de la entrada, que a ella había logrado el jefe trigarante Agustín de Iturbide, sin derramamiento de sangre, dos días antes, ante la deserción del comandante Quintanar.   CONCLUSION Por todo lo anteriormente señalado, queda claro que resulta incuestionable la importancia de la ciudad de Morelia como escenario en el cual se formaron y actuaron muchos de los hombres claves del movimiento de la Independencia. Asimismo, esa ciudad fue testigo y teatro de importantes sucesos que marcaron el rumbo político y militar del movimiento libertario. Sin embargo, a casi doscientos años de iniciado aquel movimiento, esta ciudad no cuenta con algún gran museo que, de manera sistemática, organizada, completa coherente y profesional exponga a los mexicanos este importante capítulo de la historia nacional.   PROYECTO Se pretende promover la creación de un Museo Nacional de la Independencia que ilustre con toda claridad tanto las ideas como los momentos y los personajes que participaron en el proceso desde los primeros brotes de la insurgencia hasta la consumación de la Independencia de México. Se propone a la ciudad de Morelia como la sede de dicho museo dados los antecedentes históricos arriba mencionados, su excelente infraestructura hotelera y de servicios turísticos, su inmejorable ubicación geográfica y sus modernas vías de comunicación dentro del territorio nacional. Otro factor de importancia es el número y la calidad de historiadores, especializados en este tema, que han sido formados y que actualmente viven en la ciudad de Morelia y sus alrededores.   CONCEPTO DEL MUSEO La propuesta es realizar un nuevo edificio concebido desde sus inicios para la función que desempeñarán sus espacios. Un edificio resultado de un concurso internacional arquitectónico abierto a la participación de talleres y bufetes de arquitectos en cualquier parte del mundo con el propósito de que se pueda seleccionar el proyecto que mejor cumpla con los objetivos propuestos. Se pensaría en un edificio de alrededor de seis mil metros cuadrados que incluya: salas de exposición permanente, salas para exposiciones temporales, área de recepción, área de taquilla, oficinas administrativas, biblioteca, auditorio / sala de proyección, cafetería / restaurante, tienda, bodega para almacenar obra, taller de embalaje, almacén de insumos, área de carga y descarga. Además el edificio deberá contar con un área para estacionamiento con ciento cincuenta cajones. Nuestra intención es negociar con las autoridades competentes el espacio que ahora ocupa el Hospital Infantil dentro del Bosque Cuauhtémoc, mismo que está contemplado sacar de ahí, para que en ese lugar se construya este nuevo edificio. La presencia de un museo tan importante necesariamente hará que todo el bosque sea revalorado en su integridad. El Bosque Cuauhtémoc está comprendido dentro del área delimitada por la UNESCO como Patrimonio Mundial. Nuestro propósito, con esta idea, es que se convierta en un bosque, que además de servir como un pulmón para la ciudad, sea al mismo tiempo como un pequeño Bosque de Chapultepec, lleno de Museos y espacios recreativos y culturales, objetivo que concuerda con los propósitos del gobierno municipal de Morelia. Como segunda alternativa se había pensado en recuperar algún importante edificio del Centro Histórico. Se podría pensar en el espacio que ocupa lo que fue el Cine Colonial en el Portal Matamoros, o incluso se podría pensar en rescatar el Ex convento de San Agustín que ahora mal funciona como casa de estudiantes. Sin embargo, estamos ciertos en que un nuevo espacio de las características que expresamos antes, serviría para poner a Morelia en el mapa de la gran oferta cultural dentro de nuestro país. Tomemos como ejemplo lo que le sucedió a la ciudad de Bilbao con la edificación del Museo Guggenheim, o a la ciudad de Oaxaca con el rescate del Ex convento de  Santo Domingo. Los que suscribimos estas ideas somos un grupo de ciudadanos en su inmensa mayoría profesionales de las áreas de historia, historia del arte, arquitectura, promotores culturales, artistas plásticos y empresarios. Nuestro objetivo específico hubiera sido participar activamente, formando el núcleo de Morelia apoyando la celebración y los festejos para el bicentenario de la Independencia de México y el Centenario de la Revolución Mexicana, aunque estamos ciertos que para lograr este proyecto con calidad para esas fechas ya es muy tarde, lo que no por ello, significa que no deba de hacerse. Este proyecto fue presentado a la Comisión de los festejos del Bicentenario que presidía el Ing. Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano en el Distrito federal el 16 de agosto del año 2006 cuando se veía oportuno.

México, D. F.

16 de agosto del 2006

Documento elaborado por Dr. Eduardo Rubio Elosúa  

EL RESCATE DEL EX CONVENTO DE SAN AGUSTIN

     Una segunda idea que quisiéramos exponer, es la del rescate definitivo del edificio del ex convento de San Agustín (siglo XVI) en pleno Centro Histórico de Morelia. Consideramos que un edificio de la antigüedad, belleza y de la importancia histórica que tiene para la ciudad, esté convertido en una casa para estudiantes universitarios. Se advierte, en el estado actual en que se encuentra, un eminente peligro de derrumbe, al grado de estar apuntalado todo el segundo piso desde hace varios años. El descuido en el que se encuentra todo el edificio es lamentable. Desde la entrada se ve que viven en un estado de insalubridad que contamina esa área de la ciudad. El aspecto exterior es muy contrastante con el resto del Centro Histórico de Morelia. El interior, es quizás más lamentable todavía. El claustro posee una de las más hermosas pilas centrales la cual está rota, le faltan ya muchos pedazos, da vergüenza ver el poco respeto que le tienen los estudiantes pues se suben en ella y la tienen llena de basura. El espacio que utilizan para cocinar el cual corresponde a una de las cuatro esquinas del claustro está lleno de hollín, siendo éste uno de los muy escasos ejemplos que existen en nuestro país de una arquería gótica. Los muros los han utilizado para pintar sus murales, siendo que debajo existen aún ejemplos de pintura al fresco del siglo XVI que deberían de rescatarse. El aspecto general de todo el interior es de un abandono y falta de amor y de respeto por este monumento arquitectónico tan importante. Nuestro propósito es convencer a las autoridades competentes para que se construya una o varias viviendas dignas para estos estudiantes, quizás más cerca de sus centros de estudio, y que al edificio actual ya restaurado se le asigne otra vocación. Podríamos pensar en una pinacoteca o bien que fuera la sede de los archivos generales del estado. Como ciudadanos vemos al ex convento de San Agustín en su estado actual como una mancha, como una carie dentro de la pulcritud y belleza del Centro Histórico. Queremos emprender una cruzada ciudadana para que se rescate y se dignifique: tanto a los estudiantes que viven dentro de él como al propio edificio. Es inconcebible que las autoridades universitarias como las municipales y estatales consientan dicha atrocidad y que no se hayan dado pasos firmes para rescatar dicho edificio.    

México, D. F.

16 de agosto del 2006.

  Documento elaborado por Dr. Eduardo Rubio Elosúa.  

EL RESCATE DE LA CASA NATAL DE ITURBIDE.

     La tercera idea es el rescate de la casa natal de Agustín de Iturbide ubicada en el Centro Histórico de Morelia a menos de doscientos metros de la Catedral. Es una lástima lo que la historia oficial de nuestro país ha consentido respecto a la figura de Agustín de Iturbide. Se requiere de muy poca inteligencia para darse cuenta de la manipulación tan ingenua que han querido hacer de la imagen de este hombre que fue, nos guste o no, quien realmente consumó la Independencia de nuestro país. Aunque resulte para muchos un personaje controversial, el papel que jugó Iturbide dentro de nuestra historia nacional es importante y su nombre no se puede borrar de nuestros libros de historia por decreto. Como ciudadanos estudiosos de la historia consideramos que es momento para re examinar muchos pasajes de nuestra historia patria con el único fin de acercarnos más a la verdad. La figura de Iturbide merece una relectura. Es importante comenzar por rescatar su casa natal dado el rol tan importante que tuvo en el proceso de consumación de la Independencia. Proponemos que el gobierno federal o estatal la adquiera con el fin de restaurarla, conservarla y establecer allí un centro de estudios constitucionales que pueda coadyuvar a la revisión y renovación de nuestra constitución nacional    

México, D. F.

16 de agosto del 2006.

Documento elaborado por Dr. Eduardo Rubio Elosúa.

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